He mentido, he mentido a mi familia, a mis amigos y me he mentido a mi mismo. No he venido a Irlanda a aprender ingles, ni de aventurero, he venido a este país tan diferente al mío, porque no podía seguir viviendo con una mano delante y otra detrás. Porque no me han dado la oportunidad en ninguno de esos malditos trabajos, en los que tuve que esperar durante horas, en su puta recepción, para que después de hacer una entrevista en la que me preguntaban por la carrera que hice, el master que conseguí pagar a duras penas y el nivel de idiomas que tengo, me dijeran “lo siento pero buscamos a alguien con mas experiencia” ¡¡más experiencia me decían¡¡ malditos trajeados chupatintas, si ninguno me contrata por primera vez, jamas conseguiré tener la experiencia que me pedís. Para que sirve entonces todos los jodidos años que he pasado formándome.

El tiempo pasaba y me encontraba en el momento en el que toda la gente de mi edad se enfrenta cuando terminas tus estudios, ¿que puedo hacer con mi vida? Y de repente, estoy aquí tirado, en una cama que no es la mía, en una habitación que no reconozco, la habitación que esta familia me ha cedido por trabajar para ellos y sin darme cuenta, mi mente se ha inundado de las historias que mi abuelo me contaba de pequeño, sobre como en los años 50, el tuvo que tomar la misma determinación  que a mi me trajo a esta casa hace un mes. Se convirtió en un emigrante. Recuerdo que me contaba que no sabia ni localizar en el mapa, la ciudad donde iba a trabajar, que no sabia nada de Alemania, me hablaba con pelos y señales como si fuera el director de una película y, estuviera viendo el trailer de como comenzó su historia.

Era algo así …. banda sonora, rugido del Leon de la Warner y comenzaba. Era el año 1949 un día frío para la época del año en la que estábamos, todos habíamos quedado en la plaza del pueblo (sitio de referencia para los grandes ocasiones), nos habían dicho que nos recogería el autobús, al llegar levante la mirada y allí estaban dos de mis mejores amigos, fumando como si al día siguiente fueran a prohibirlo, analicé la situación y cada persona llevaba una maleta, muchísimos nervios y sobre todo mucha incertidumbre, no parábamos de pensar en lo que nos encontraríamos al llegar, pero  también se podía ver muchísima ilusión en las caras de esas personas por obtener un buen trabajo y ganar el dinero suficiente para poder vivir bien, ahorrar todo lo que pudieran y ayudar al resto de la familia. Ellos se quedaban y dependerían del dinero que nosotros pudiéramos enviar, para llegar a fin de mes.

Al llegar a Alemania nos encontramos con todo tipo de personas, la mayor parte de ellas nos trataban con mucha educación y nos ayudaron a integrarnos, otros individuos tenían una mentalidad mas oscura, pensaban que estábamos allí para hacer el trabajo que ellos no querían y solían poner cara de tener un dedo metido por el culo cuando te hablaban. Esos hacían que  las las cosas fueran más difíciles y te dabas cuenta de que todo no era tan bueno como lo pintaban en España, pero en los días que te resultaba mas duro estar allí siempre podías contar con amigos. Cuando estás tan lejos de casa, una persona de tu mismo país y que esta pasando por las mismas putadas que tu se convierte en tu familia. Son las personas que escuchan tus problemas, arriman el hombro cuando estas triste y necesitas sacar con palabras la mierda que tienes en la cabeza. Pero lo más importante, son quienes te ayudan a saltar parte de los obstáculos que te vas encontrando cada día.

Ahora, más de seis décadas después toda una generación de jóvenes españoles, estamos subiendo cada día a ese misterioso tren o autobús que nos transporta a la historia de nuestros abuelos, al mismo momento en el que tenemos que enfrentarnos como superhéroes de carne y hueso sin poderes extraordinarios, al estilo Batman y Catwoman pero sin un traje tan molón. A ese país que no es el nuestro, que nos ofrece trabajo a cambio de un peaje eso si… nuestras familias, nuestras amistades, nuestras rutinas, a cambio de nuestra vida mirado desde un punto de vista global y objetivo.

“Un momento Señor Juez” toda esta reflexión me pide que pare un minuto y piense, me pide que piense en los pasos que dio mi abuelo y en la gran admiración que siento por él, que hace que  me de cuenta de que no pueden ser para nada negativas las cosas que estoy viviendo. Los tortazos que me estoy dando y todo lo que estoy aprendiendo porque mi abuelo siempre decía que las personas evolucionamos en función de las experiencias que tenemos en la vida y que lo que el vivió en Alemania le hizo crecer, mejorar y aprender a ver todo con una perspectiva diferente.

Antes de irme de España le pregunte si podía darme algún consejo y el me contesto “No pares de moverte, échale valor y todo saldrá bien”

Esta historia no es real, me he tomado la licencia de escribirla tras conversar con algunas personas que en su día tuvieron que tomar la decisión de emigrar a otros países.

by:  J.Vicente

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